
Correr una maratón es algo especial para mí. No sólo está el hecho de correr
esta distancia mítica, lo que me sirve para planificar los entrenamientos
(aunque luego sólo cumplo en un 60-80% los planes de entrenamiento), sino
porque aprovecho para viajar con mi mujer, pasar unos días con antiguos y
buenos amigos (los hermanos Irastorza y en una ocasión Toni y Belén) y conocer
amigos de mis amigos (Juan Hurtado y Manu Vidal), que han resultado ser tíos
cojonudos. En esta ocasión, la experiencia la compartí con Inma, Javier, Luca,
Andrea, Jaime y Manuel (las mujeres no corrieron pero su presencia es
indispensable y parte del evento).
La decisión de ir a correr a Rotterdam puede parecer curiosa. Como he
comentado, aprovecho estas carreras para viajar; ya había estado en Madrid,
París, Berlín, Roma y Atenas, con lo que de las “grandes” maratones de la vieja
Europa me faltaría ir a Londres, pero esta tiene el problema de la
hipermasificación (al igual que Nueva York), que te obliga entrar en un sorteo,
y yo no soy especialmente afortunado para los juegos, parece ser que porque lo
he sido en el amor. En la decisión sobre la maratón para la temporada de
primavera de este año estábamos a finales del año pasado, cuando por motivos de
agenda (una fecha a comienzos de vacaciones de Semana Santa que posibilitara
tomarse unos días de asueto) y familiares de mi amigo Javier (su esposa es
holandesa y tienen una preciosidad de niña que los abuelos desean ver), nos
decidimos por ir a correr a Rotterdam.
La información sobre la maratón la cataloga como “rápida”, dado que el
perfil es muy plano (Holanda es un país donde el pico más alto tiene unos 300 m
http://en.wikipedia.org/wiki/Vaalserberg) y las condiciones climáticas buenas para correr
(temperatura promedio en abril de 9ºC http://www.holiday-weather.com/rotterdam/averages/), adicionalmente, tiene la catalogación de “Road
Race Gold” de la IAAF (básicamente implica que hay 5 atletas de élite que van a
correrla, y medidas de calidad en cuanto a la medición del tiempo y la
logística http://www.justrunlah.com/blog/2013/12/19/iaaf-label-road-races-and-how-marathon-distances-are-measured/). Por tanto, la cosa parecía prometer, con el
adecuado entrenamiento podía intentar bajar de mi marca en la distancia de
3h23’ en Madrid 2011. Sin embargo, las cosas nunca salen como uno planifica y
sufrí una tendinitis a finales de enero que se prolongó buena parte de febrero.
La lesión, unida al trabajo, hizo que llegara a la fecha de la carrera habiendo
cumplido con alrededor del 60% del plan de entrenamiento y sin tiradas muy
largas (y las realizadas, hechas con muchas paradas) y más peso que en ninguna
de mis maratones anteriores (este incremento está siendo progresivo desde mi
regreso a Murcia hace 2 años). Esto hizo que llevara en mente salir a ritmo de
unos 5 min/km e ir probándome a 4’50’’ conforme avanzara la carrera.
Llegué a Rotterdam el viernes 11 por la noche. Descanso en un hotel
céntrico y a la mañana siguiente feria del corredor. A diferencia del resto de
maratones en que he participado, la feria del corredor estaba ubicada en un
recinto céntrico al que se podía ir andando desde donde estaba hospedado. Esto
está muy bien, porque no se pierde el tiempo yendo a recintos feriales
apartados, hecho que sólo he disfrutado
en Berlín, donde la feria se hace en el antiguo aeropuerto de Tempelhof
(el del puente aéreo con el que se suministraba a Berlín durante la guerra fría
http://es.wikipedia.org/wiki/Aeropuerto_de_Berl%C3%ADn-Tempelhof, con un precioso DC3 de recuerdo). Tras la
recogida del dorsal y visita de rigor a la feria, con compra de geles, apetecía
un paseo con mujer y amigos para una primera visión de la ciudad. Pasamos por
el museo marítimo, cogimos un bus-barco para
pasar bajo el puente de Erasmo y tomamos una cervecita frente al hotel América.
Para comer, los típicos macarrones con tomate para coger hidratos y al hotel a
cambiarse porque nos habíamos apuntado a la mini-maratón de 4.2 km.
Como no he hecho otras crónicas he de comentar aquí que en París y Berlín,
el día previo a la maratón se hace una pequeña carrera por la mañana (a la que
no hay que apuntarse, es totalmente libre). La filosofía de estas carreras es trotar
suavemente (yo las he hecho a unos 7 min/km) viendo alguna zona de la ciudad, y
aprovechar, aquellos corredores que van en familia, para pasar un momento de
deporte con los chavales. Generalmente tienen un tono muy divertido, con
banderas de todos los países, música e incluso gente disfrazada.
Adicionalmente, en Berlín se acaba en el estadio olímpico del 36 (impresionante
obra por su arquitectura y su simbolismo http://es.wikipedia.org/wiki/Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Berl%C3%ADn_1936). Esperando encontrarnos algo parecido en la
minimaratón de Rotterdam nos sentimos algo defraudados. Era una prueba con
cronometraje para aquellos aficionados que están empezando con lo del running.
Había equipos y alguna persona en tono divertido, pero también había quien iba
a romper el crono y no se conseguía el espíritu de París o Berlín. Realizada la
prueba, una ducha, un segundo paseo visitando las casas cubo y cena con pasta
(esta vez spaghetti).

A las 10:30, con puntualidad, se da la salida, un par de minutos después
estoy atravesando el arco de inicio. La salida en Rotterdam no se hace en una
avenida anchísima, con lo que el principio es algo agobiante. Como suele
ocurrir en estas carreras, la masificación hace que el comienzo sea más lento e
incómodo de lo deseable. Pasado el km 1 llegamos al puente de Erasmo y ya se
podía ir cogiendo el ritmo. Comencé según lo previsto a unos 4’50’’ /km. En
torno al km 3 noto una pequeña molestia en el lateral del pie derecho, justo
donde había tenido la tendinitis un par de meses antes. No sé si fue
psicológico o el pie se fue acomodando y se me pasó la pequeña molestia, la cosa
es que me asusté un poco pero en unos minutos se me pasó el susto. Continué a un
ritmo entre 4’55’’ y 4’40’’ hasta el km 7. En esa zona, la carretera se
estrecha mucho y se para bastante la carrera, además había llegado al globo de
las 3h30’, lo que contribuía a la acumulación de gente. Opté por ir por un
carril bici lateral y superar el globo. A partir de ahí mantuve un ritmo entre
4’35’’ y 4’45’’ hasta la media maratón, ritmo al que iba cómodo.
Los avituallamientos, situados cada 5 kms, sin ser mi pasión el uso de
vasos (prefiero la botella, que me permite dosificarme la bebida), estaban bien
planificados, sólo en los kms 5 y 10 había agobio de gente, y me sirvieron para
valorar la longitud de los mismos y darme cuenta que eran bastante largos y no
tenía por qué ir a coger el vaso de los primeros voluntarios. El agua se daba
en vasos de papel (no de plástico ultradeslizante como en París) con una esponja
arriba. No sé si la esponja era para refrescarse (tengo mis reservas porque
entre avituallamientos había puestos de refresco con esponjas de morfología
diferente), o para evitar la salida del agua. También daban isotónica en todos
los avituallamientos, cosa de agradecer, y al precio de estas carreras,
asumible por la organización, aunque no siempre se suministra (p.ej. París). Se
echaba en falta algo de avituallamiento sólido, sobre todo plátanos.
Volviendo a la carrera, pasé por media maratón en 1h40’. Me estaba
sorprendiendo el poder llevar el ritmo de 4’40’’ y pensaba que con el devenir
de los kms pagaría el esfuerzo. En esta zona de la carrera me tomo el primer
gel y valoro que la temperatura es buenísima y que el viento no ha hecho acto
de presencia, así que me decido a seguir manteniendo el ritmo. Pasado el km 25
se vuelve a atravesar el puente de Erasmo, en este caso, la pequeña subida al
puente ya se hace notar un poco en las piernas. Hasta este km la carrera discurre
en la zona sur de la ciudad, una zona bastante residencial, donde se encuentra
el estadio del Feyenoord y algún que otro jardín. La gente sale de sus casas a
animar pero no hay la masificación de otras maratones (también la ciudad es más
pequeña). El regreso al puente de Erasmo
permite disfrutar de una vista muy bonita de la ciudad; el mayor atractivo de
Rotterdam es su arquitectura, con grandes edificios de aspecto llamativo
construidos en los últimos años, dado que la ciudad fue bombardeada y
prácticamente destruida en la II Guerra Mundial. Al volver al puente de Erasmo,
el ambiente es espectacular, con multitud de gente animando. Como los dorsales
llevan impreso el nombre, es curioso ver a los holandeses pronunciando “José”
para darte ánimos. Además, el nombre como no deja dudas a su españolidad,
cuando veo alguna bandera española me acerco a ella y la gente anima más
efusivamente. Atravesado el puente se vuelve a la zona norte de la ciudad, la
más céntrica, se hacen unos giros, se atraviesa un pequeño túnel (no hay
maratón sin túnel en que las piernas sufran y el gps se vuelva un poco loco) y
se encamina hacia un gran jardín.
En esta zona hay mucho más ambiente, de gente y de bandas de música. Al
rato de atravesar las casas cubo, se llega al km 30. En ese momento, tras
tomarme el segundo gel, valoro que voy bien y que podría intentar hacer las
3h15’ (subidón), así que empiezo a apretarme y marco el parcial de 5 km más
rápido de la carrera entre el km 31 y el 36 a 4’30’’. Esta zona es engañosa
porque tiene una ligera pendiente negativa que ayuda bastante, pero que luego
hay que recuperar. En la zona de retorno hacia el centro soy consciente de este
pequeño desnivel positivo y que no llego a las 3h15’ ni por asomo, así que me
lo tomo con algo más de calma y vuelvo al entorno de los 4’50’’.
Al atravesar el km 40, vienen los kms que se corren disfrutando si vas bien
de piernas, y, efectivamente, saboreo el ambiente que hay. Antes de llegar al
42 comienzo a buscar a Inma, que siempre que me acompaña me espera en la zona
de meta, pero no consigo verla entre la gente y no la oigo entre los gritos. En
esta situación, cuando llego a 250 m creo que ya no la voy a ver y, al ver el
crono que está en menos de 3h20’ de tiempo oficial, me
pongo a correr como si no hubiera mañana (que a estas alturas y según datos del
Garmin es a 4 min/km) y consigo llegar en 3h20’ de crono oficial. El tiempo
real fue de 3h18’05’’, siendo mi mejor marca personal, y con unas sensaciones
realmente buenas. Atravesada la meta, a coger la medalla, hidratarse, estirar
un poquito y regresar al hotel a ducharse. Para mí la maratón acaba con la cena
homenaje que nos damos los amigos esa misma noche, y el resto de viaje lo
dedico a estar con mi mujer y visitar la ciudad de Amsterdam, con sus canales y
museos.
A modo de cierre, animar a quien no lo haya hecho a participar en una
maratón. Hay a quien le gusta, y hay a quien no le apasiona estar 42 km
corriendo por asfalto. En mi caso, como dije al principio se juntan muchos
factores para disfrutar de estas pruebas. Todas han tenido algo de especial,
Madrid por ser la ciudad donde he vivido 13 años y que me apasiona. París, por
la ciudad en si, el final en el arco del Triunfo, y porque casi me da una
hipotermia al llegar. Roma es indescriptible en cuanto a belleza, sobre todo en
los kms que transcurren por el centro. Atenas,
porque es la maratón mítica, y teniendo un recorrido feo donde los haya,
tiene un final acojonante en el estadio Panatinaikos, el estadio de mármol
blanco donde se celebró la primera olimpiada. Pero, personalmente, si alguien
me dice que quiere correr una maratón en el extranjero, yo le recomiendo
Berlín, en cuanto a organización y ambiente maratoniano es, sin duda, la mejor,
y, la ciudad merece la pena verla. Así pues, Rotterdam, sin ser la más bonita
en su recorrido (Roma), ni en su final (París, Roma, Berlín y Atenas tienen un
final mítico), y sin ser un evento especialmente simbólico (Atenas o Madrid
para mi), ni ser a la que llegaba en mejor forma, ha sido la que con mejores
sensaciones he corrido, cosas de la vida.
P.S. La crónica de la carrera de mi amigo Javier se puede encontrar en
inglés en http://theblogbyjavier.com/2014/04/17/rotterdam-marathon/
Enhorabuena por la gran marca, aunque físicamente no pareciera que llegaras preparado lo supiste contrarrestar mentalmente donde sin lugar a dudas tú eres más fuerte que muchos de nosotros y para estas pruebas es tan importante la mente como el músculo...
ResponderEliminarYo pienso igual que tú de que las maratones tienen algo de especial y sin lugar a dudas son las carreras donde más disfruto a la vez q sufrimos.
Ahora a descansar e ir pensando en la 7ª !!!
Gran carrera y gran cronica, algun dia me gustaria hacer alguna fuera, seguire los consejos. Lo malo del maraton es que hay pocos, y poca gastarse dinero, viaje... Nos vemos pronto
ResponderEliminarEnhorabuena por la marca personal y por la buena carrera. Y parece que es buena idea eso de aprovechar los viajes para correr este tipo de carreras.
ResponderEliminarSaludos.
Muy buena crónica, buena carrera y marcón! felicidades! para el año que viene tomare tu consejo y el de Toni y aprovecharé para hacer un viaje y correr una de estas maratones.
ResponderEliminarGran cronica y sobre todo gran carrera!!!!eres un monstruo,como lo llevaste todo al pelo y controlao,enhorabuena por tu MMP!!!!
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